LA GENIALIDAD DE FRANZ JOSEPH HAYDN
Franz Joseph Haydn (1732-1809)
MORVANE
Nacio en Rohrau an der Leitha (Austria) el 31 de marzo de 1732 en el seno de una familia de origen húngaro, fue un joven de carácter alegre y divertido que dio sus primeros pasos musicales de la mano de su padre, hasta que a los 6 años ingresa en la escuela de Hainburg y en el coro de
Como nos recuerda, rincondelvago.com,ra el mayor de los dos músicos hijos de un fabricante de ruedas. Algunos suponen que era descendiente de croatas. Con ocho años entró en la escuela coral de
Sus mentores fueron Johann Mathias Franck en Hainburg, Georg Reutter en
Agrega members.tripod.com, que en 1760 contrae matrimonio con Anna Aloysia Apollonia Keller (1729-1800), entrando un año después al servicio del príncipe Paul Anton Esterházy como compositor exclusivo, consiguiendo en poco tiempo que el conjunto de músicos del príncipe se convirtiera en la orquesta más reputada de Austria con 22 instrumentistas. Si anteriormente podíamos decir que Haydn no se había definido por un estilo particularmente determinado salvo, tal vez, la tradición del concierto barroco que aún perpetúa, comienza ahora una época conocida como Esterhaza. Son los años del Sturm und Drang (Tormenta y pasión), donde la técnica compositiva de Haydn y sus formas de expresión se desarrollan de una forma inaudita, otorgándole toda la maestría con la que ha llegado a nuestros días. Su música, a pesar de estar en la raíz de la tradición austriaca, va más allá del sentimiento nacionalista, o en todo caso para Haydn sólo existiría musicalmente una nación: la humanidad. De hecho, sus anhelos estético-musicales pasan por la expresión de los sentimientos humanos. Para ello se valió de su gran imaginación y su técnica contrapustística, superando en las sinfonías la visión de obra elegante o entretenida. La suerte de Haydn cambió en 1761, año en que fue nombrado director musical adjunto del príncipe Pál Antal Esterházy; en 1762 fue nombrado maestro de capilla. Trabajó para tres príncipes de la familia Esterházy. El segundo de ellos, el príncipe Miklós József Esterházy, fue un gran amante de la música. En Esterházy (Hungría), su lugar de veraneo, Miklós poseía una fundación musical importante, que fue dirigida por Haydn. Además de las sinfonías, óperas, operetas de títeres, misas, obras de cámara y música de danza que el príncipe le encargaba, también hizo que ensayara y dirigiera sus propias obras, así como las de otros compositores. Debía enseñar a los cantantes, mantener la colección de instrumentos y la librería musical, trabajar como organista, violista y violinista cuando fuera necesario y solventar las disputas de los músicos que estaban a su cargo. Aunque con frecuencia se quejó del peso de su trabajo y del aislamiento que sentía en Esterházy, su posición era envidiable para los músicos del siglo XVIII. Un aspecto importante de su contrato después de 1779 fue la libertad de vender su música a los editores y de aceptar comisiones por ello. Como resultado, durante la década de 1780 su obra empezó a conocerse más allá de los límites de Esterházy y su fama se extendió considerablemente.
Se ha escrito que durante sus últimos años en Viena, Haydn comenzó a componer misas y grandes oratorios como La creación (1798) y Las estaciones (1801, basado en el poema del mismo nombre del escocés James Thomson). También de este periodo es El himno del emperador (1797), que más tarde se convirtió en el himno nacional de Austria. Tras conseguir fama y riqueza, murió en Viena el 31 de mayo de 1809.Haydn abarcó prácticamente todos los géneros: vocales, instrumentales, religiosos y seglares. Muchas de sus obras no se conocían fuera de Esterházy, especialmente los 125 tríos y demás piezas compuestas para viola barítono, instrumento híbrido de cuerda que el príncipe Miklós tocaba. La mayoría de sus 19 óperas y operetas de títeres las compuso según el gusto y las directrices del príncipe. Haydn admitió la superioridad de las óperas de su joven amigo Wolfgang Amadeus Mozart. No obstante, en otros géneros, sus obras tuvieron buena acogida y su influencia fue importante. Las 107 sinfonías (104 es el número tradicional; otras tres se han incluido posteriormente) y los 83 cuartetos para cuerda, que revolucionaron la música, son pruebas fehacientes de su original aproximación a nuevos materiales temáticos y formas musicales, así como de su maestría en la instrumentación. Sus 62 sonatas y 43 tríos para piano muestran un amplio abanico, desde aquellos compuestos para aficionados hasta los destinados a virtuosos del teclado, estos últimos pertenecientes a sus obras de madurez. Recuerda members.tripod.com, que tras un idilio con una de sus alumnas, Rebecca Schoeter, en 1792 regresa a Viena, donde lo espera impaciente el joven Ludwig van Beethoven, que comienza a recibir clases del maestro a partir de noviembre de ese año.
La última obra compuesta por el genio de Haydn fue Armonia-Misa, en 1802. El compositor moría en Viena el 31 de mayo de 1809, aunque su cuerpo descansa en Eisenstadt.
No hay que olvidar como lo señala centros4.pntic.mec.es/ies.adaja/musicaclasica que como producto de sus dos visitas a Londres (1791 y 1794), fue aclamado como uno de los más grandes maestros musicales de la época y obtuvo alabanzas de la nobleza.
Como compositor Haydn siempre será recordado con reverencia. El fue el fundador de
Haydn ha sido considerado como el "padre de la instrumentación", el "padre de la
sinfonía", el "creador de la moderna música de cámara" Su producción instrumental incluye 125 sinfonías, 31 conciertos, 77 cuartetos, 30 tríos, y más de 300 composiciones para instrumentos de cuerda y viento. Su contribución a la música sacra incluye 14 misas, 1 Sabat Mater, 2 Te Deums, y 34 Ofertorios e himnos. Sus misas han sido particularmente populares en Alemania y ha tenido varias características muy atractivas. Sin embargo, disposiciones del Papa Pio X las prohibieron en oficios litúrgicos. En algunos casos eso se justificó con alteraciones y repeticiones, en otros casos la prohibición se debió al carácter operético de la música, de la cual se cree que Mendelssohn había llegado a calificar como "escandalosamente divertida".
En el campo de la escritura para coros y voces, Haydn no fue particularmente exitoso. Sus solos no tienen la misma calidad que otros de sus logros. Todo ello aunque sus cantos para tres y cuatro han contado con gran estima. En ópera no se puede decir que Haydn haya alcanzado un éxito notable, a pesar de haber contribuido con más de veinte composiciones en el ramo operético. Ninguna de esas contribuciones provoca la notable impresión que si tienen sus oratorios. Sus óperas más conocidas son "Acide y Galatea" y "Orfeo".

