Franz Berwald
MORVANE
Suecia también nos lega músicos maravillosos, como Franz Berwald (1796-1868) , que aunque en su propio país no fue tan reconocido.
elcuervolopez.blogspot.com comenta sobre él, que este es uno de los más grandes disparates de la historia de la música clásica. Que un compositor como Franz Berwald haya sido ignorado en su propio país, Suecia, y sólo reconocido dos años antes de morir, que dos de sus sinfonías recién hayan sido estrenadas en 1905 y 1914 y que la maravillosa producción de este músico no sea incluída en los repertorios de concierto con más frecuencia.
Nos aporta datos más específicos sobre él, Wikipedia en su biografía, q señalando, que Berwald nació en el seno de una familia que contaba con músicos desde hacía cuatro generaciones; su padre, violinista en la orquesta de la ópera real, le enseñó la práctica del violín desde temprana edad. En 1811, Karl XIII accedió al trono y reinstauró la Capilla Real; al año siguiente Berwald inició su actividad como violinista en la Capilla Real, en la Orquesta de la Corte y en la Ópera, y recibió lecciones de Edouard du Puy. También en 1812 empezó a componer. Durante los veranos la Orquesta era licenciada y Berwald aprovechaba para viajar por Escandinavia, Finlandia y Rusia. De estos años de aprendizaje Berwald consideraba como dignos de conservarse un Septeto y una Serenata.
En 1818 Berwald inició la publicación del Musikalisk journal, rebautizado como Journal de musique, un folleto con piezas fáciles para piano, canciones de diversos compositores y sus propias composiciones. En 1821, su Concierto para violín en Do sostenido menor fue estrenado por su hermano August. La acogida fue mala hasta el punto que algunos espectadores rieron durante el movimiento lento.
Tras la muerte del padre en 1825, la familia sufrió condiciones económicas difíciles. Berwald obtuvo una beca del rey para estudiar en Berlín, en donde se dedicó a componer óperas sin posibilidad de poder representarlas. Para subsistir en Berlín, Berwald comenzó una práctica clínica en ortopedia y fisioterapia en 1835, que resultó ser rentable. Algunos instrumentos ortopédicos inventados por Berwald se seguían utilizando décadas después de su muerte.
Berwald paró de componer en Berlín, recomenzando en 1841 al mudarse a Viena y casarse con Mathilde Scherer. En 1842 una interpretación de sus poema sinfónicos en la Redoutensaal del Palacio Imperial de Hofburg recibió críticas entusiastas ye n los tres años siguientes Berwald escribiría cuatro sinfonías.
La Sinfonía Nº 1 en Sol menor "sérieuse", fue la única que llegó a estrenar en vida. Fue estrenada por la Orquesta de la Ópera Real en 1843, bajo la dirección de su primo Johan Frederik en Estocolmo. En el mismo concierto su opereta Jag går i kloster ("Tomo los hábitos") tuvo un gran éxito, probablemente porque uno de los papeles fue cantado por Jenny Lind.
Su Concierto para piano en Re mayor, acabado en 1855 y destinado a su alumna Hilda Aurora Thegerström (que continuaría sus estudios con Antoine François Marmontel y Franz Liszt), no fue estrenado hasta 1904, cuando Astrid, nieta del compositor, lo tocó en un concierto de estudiantes del Conservatorio de Estocolmo. El último movimiento ha sido comparado a otros trabajos de Robert Schumann o Edvard Grieg. Los tres movimientos se tocan sin pausas entre sí.
La música de Berwald no fue muy apreciada en Suecia durante su vida y llegó a recibir críticas hostiles en algunos periódicos. Fue reconocido en Alemania y Austria. El Mozarteum de Salzburgo le nombró miembro honorario en 1847.
Tras volver a Suecia en 1849, dirigió una fundición de vidrio en Sandö en Ångermanland propiedad de Ludvig Petré, violinista aficionado. Durante este período concentró su atención en la producción de música de cámara
Recibió la influencia de compositores alemanes como Felix Mendelssohn y Carl Maria von Weber, pertenecientes al primer periodo romántico. La música de Berwald contiene referencias nórdicas y es de destacar su inventiva armónica y estructural, así como su sentido del humor. Durante su periodo más productivo (1824-1826) se estableció en Viena; a esta época pertenecen sus grandes obras, que incluyen sinfonías, poemas sinfónicos y una ópera. Al volver a Suecia en 1849, su trabajo fue ignorado y tuvo que buscar un empleo en un aserradero al norte del país. Sólo en sus últimos años consiguió que su arte fuera reconocido y en 1867 fue nombrado maestro en

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