MORVANE
Oriente, guarda significativas enseñanzas espirituales, que no solamente invitan a que se tomen en cuenta para nuestro crecimiento, sino que se practiquen, que nos ayuden a comprender el porqué de nuestro tránsito, el por qué de nuestras formas y la gran cantidad de simbologías que encierran y que tienen su razón de ser En esta oportunidad nos adentramos en lo que representa el Mandala, el por que de su relevancia, todo lo que de él podemos aprender. Los mandalas son utilizados desde tiempos remotos. Tienen su origen en Se le define como un sistema ideográfico contenedor de un espacio sagrado. Irene de Wikipedia al respecto agrega, que el mandala es un proceso en el cual se ejercita la mente, en un primer momento buscando la información proveniente de nuestro interior para luego analizarla, en segundo lugar se ordenan las ideas que en su conjunto forman dicha información, y por último mediante la meditación la mente descansa y se halla en paz con las ideas. En resumidas palabras: se estimula, se organiza y se libera. Hay dos formas distintas de realizarlos: desde el exterior hacia dentro o desde el interior hacia fuera. Esto conlleva dos significados distintos. Por otra parte, la mayoría de las culturas posee configuraciones mandálicas o mandaloides, frecuentemente con intención espiritual: la mandorla (almendra) del arte cristiano medieval, ciertos laberintos en el pavimento de las iglesias góticas, los rosetones de vitral en las mismas iglesias; los diagramas de los indios Pueblo, etcétera. Es muy probable que esta universalidad de las figuras mandálicas se deba al hecho de que las formas concéntricas sugieren una idea de perfección (de equidistancia con respecto a un centro) y de que el perímetro del círculo evoque el eterno retorno de los ciclos de la naturaleza (tal como en la tradición helenística lo proponía, por ejemplo, el uróboros). ¿Cuál es la forma, sui significado? Sobre ello de la calle García nos indica: La forma del mandada, puede tener cualquier forma pero la más habitual utilizada es el círculo. Nuestros antepasados lo representaban ya con esta forma, en sus pinturas y bajorrelieves. El motivo por el cual se suele trabajar con un círculo es por que este está estrechamente relacionado con nosotros y con el mundo en el que vivimos. Está vinculado con el proceso de la vida, de la naturaleza, de la energía, del tiempo, de las estaciones, nuestro sistema solar, el movimiento de la tierra y el de la luna, etc. Nuestras vida esta llena de ciclos continuos. Hasta la rutina de cada día es un ciclo formado de acciones ordenadas dentro de un tiempo de forma determinada. mipunto.com por su parte aporta, que Los mandalas no son simples dibujos de colores. Todos los elementos que en ellos se integran tienen un significado. Conoce algunos de los más utilizados: Naranja: energía, dinamismo, ambición, ternura, valor. Mipunto.com sugiere, que el trabajo de meditación con mandalas puede consistir en la observación o el dibujo de éstos.
El mandala esta formado por un punto-centro y una línea exterior limitadora. Simbólicamente, el punto-centro somos nosotros y la línea exterior es el cosmos. Nosotros formamos parte del cosmos y el mandala en definitiva es la representación de este. En el cuerpo humano el centro, físicamente, se encuentra situado en le ombligo. No por ello el resto de nuestro cuerpo es menos importante. Nosotros podemos llevar nuestra atención a otros puntos, igual de importantes, ya que el cuerpo es un todo junto a la mente y al espíritu, y no debemos tratarle por partes aisladas.
Cuando nosotros comenzamos a realizar un mandala, consciente o inconscientemente, desde el centro hacia fuera, estamos expresando hacia fuera nuestras emociones, es un trabajo de exteriorizar lo que sentimos, nuestras alegrías, dudas, sueños o miedos. De algún modo nos desahogamos. Y por el contrario iniciando el mandala desde fuera hacia dentro, igualmente consciente o inconscientemente, estamos buscando el equilibrio interior, organizar nuestras ideas, profundizar en nosotros mismos, de este modo entramos a un nivel más espiritual, buscando nuestro centro (nos centramos Los mándalas son diagramas o representaciones esquemáticas y simbólicas del macrocosmos y el microcosmos, utilizados en el budismo y el hinduismo. Estructuralmente, el espacio sagrado (el centro del universo y soporte de concentración), es generalmente representado como un círculo inscrito dentro de una forma cuadrangular. En la práctica, los yantra hindúes son lineales, mientras que los mándalas budistas son bastante figurativos. A partir de los ejes cardinales se suelen sectorizar las partes o regiones internas del círculo-mándala.
El círculo es una línea continua sin principio y sin final, con un infinito número de puntos todos equidistantes de otro punto externo a él y situado en su interior llamado centro, esto presta a pensar tanto en el equilibrio como en el orden. Sin embargo nuestro círculo no tiene por que ser regular ya que lo que buscamos es expresar nuestras emociones internas o encontrar nuestro centro. En ambas, es importante dejarse llevar y plasmar lo que queramos. No sirve de nada encarcelar estas emociones en una forma que no las corresponde y las ahoga
El significado dependerá de los símbolos, de los colores, del modo de comenzarlo y de acabarlo. Podemos utilizar símbolos que evocan la naturaleza, el amor, la paz,…, algún mantra o símbolo de equilibrio como el “yin-yan”. En cuanto a los colores los podemos utilizar para relajar, para aumentar nuestro nivel de espiritualidad o para optimizarnos.
Círculo: movimiento. Lo absoluto. El verdadero yo.
Corazón: sol. Amor. Felicidad. Alegría. Sentimiento de unión.
Cruz: unión del cielo y la tierra. Vida y muerte. Lo consciente y lo inconsciente.
Cuadrado: procesos de la naturaleza. Estabilidad. Equilibrio.
Estrella: símbolo de lo espiritual. Libertad. Elevación.
Espiral: vitalidad. Energías curativas. Búsqueda constante de la totalidad.
Hexágono: unión de los contrarios.
Laberinto: implica la búsqueda del propio centro.
Mariposa: autorenovación del alma. Transformación y muerte.
Pentágono: silueta del cuerpo humano. Tierra, agua, fuego.
Rectángulo: estabilidad. Rendimiento del intelecto. La vida terrenal.
Triángulo: agua, inconsciente (hacia abajo); vitalidad, transformación (hacia arriba); agresión hacia uno mismo (hacia el centro)
¿Qué quieren decir los colores?
El uso de los colores en los mándalas también tiene un significado especial. Su uso está relacionado con el estado de ánimo de quien los pinta o dibuja. Descubre lo que esconde cada tonalidad:
Blanco: nada, pureza, iluminación, perfección.
Negro: muerte, limitación personal, misterio, renacimiento, ignorancia.
Gris: neutralidad, sabiduría, renovación.
Rojo: masculino, sensualidad, amor, arraigamiento, pasión.
Azul: tranquilidad, paz, felicidad, satisfacción, alegría.
Amarillo: sol, luz, jovialidad, simpatía, receptividad.
Rosa: aspectos femeninos e infantiles, dulzura, altruismo.
Morado: amor al prójimo, idealismo y sabiduría.
Verde: naturaleza, equilibrio, crecimiento, esperanza.
Violeta: música, magia, espiritualidad, transformación, inspiración.
Oro: sabiduría, claridad, lucidez, vitalidad.
Plata: capacidades extrasensoriales, emociones fluctuantes, bienestar.
En el primer caso, con sólo sentarte en un lugar cómodo, lograr una respiración rítmica y profunda, y disponerte a observar algún mandala de tu elección, puede llevarte a un estado de relajación y te sentirás más alerta ante los hechos que suceden a tu alrededor.
El proceso de observación puede durar entre tres y cinco minutos.
En el segundo caso, puedes dibujar mandalas o colorearlas. Se recomienda que si estás vinculándote con estas imágenes, comiences por pintarlas.
Para ello, escoge un modelo que te inspire, selecciona los instrumentos (colores, marcadores, acuarelas, por ejemplo), y luego instálate en un sitio tranquilo. Puedes colocar música si lo deseas y comienza tu trabajo.
Hay técnicas variadas, todo dependerá del tu estado de ánimo y de lo que el mandala que desees pintar te transmita. Si crees que necesitas ayuda para exteriorizar tus emociones, puedes colorearlas de adentro hacia fuera; si por el contrario, quieres buscar tu centro, píntalas de afuera hacia adentro.

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