MORVANE

En pro de la magia sexual, es necesario tener una plena identificación con lo que la espiritualidad representa , especialmente cuando la sexualidad está determinada por el comportamiento de sentimientos, emociones, que se su pone debe trasgredir lo animal, lo mecánico y saber usar adecuadamente las vibraciones energéticas que permitan relaciones armónicas de verdadero crecimiento espiritual y aun físico. No nos debe sorprender por tanto que se manifieste, que la sexualidad incluye una invitación a encontrar nuestro destino espiritual no en la soledad, sino en la relación profunda con los otros. Ella nos invita, nos urge y nos persuade a las personas espirituales para que salgamos de nuestra soledad y entremos en relación con el Hacedor y los hombres nuestros hermanos a través de una sexualidad sana en nuestro proyecto de vida espiritual.

La sexualidad es el fundamento fisiológico y afectivo de nuestra capacidad de amar como personas espirituales. Es una forma más de amar y expresar nuestro amor, y en nada debe ser despreciada, sino todo lo contrario, ser muy agradecidos por la ayuda que aporta a salir de nuestro narcisismos y egoísmo.

La sexualidad es el gran sacramento de la unión y comunión con el otro como nos dice a los dominicos nuestro Padre General en su carta: "Promesa de vida".

Cosme Puerto Pascual nos agrega, que el hombre es un ser unitario, una realidad armónica, a la vez esencialmente espiritual y sexuado. Debemos de una vez por todas, al hablar de estas realidades, dar por superado el dualismo griego. El hombre es un espíritu corpóreo sexuado, sexual y erótico, un espíritu encarnado o la encarnación de un espíritu. Corporeidad sexuada y espiritualidad son dimensiones constitutivas del ser humano. Por lo mismo todo en el hombre está marcado por la corporeidad y lleva un sello corporal de nuestra sexuación en todas sus instancias o áreas; aún la dimensión de su vida espiritual. El hombre es espiritual hasta en su misma corporeidad sexuada, sexual y erótica. Ese cuerpo sexuado es la cara visible de su espíritu, transparencia, acabamiento y plenitud del alma, medio de encuentro, relación comunicación con la realidad. El hombre sólo se realiza a sí mismo incluso en el ámbito espiritual, en ese cuerpo y ese mundo sexuado y, por lo mismo, en su propia corporeidad sexual

Cuando se identifica plenamente el espíritu con la sexualidad, se genera una verdadera magia sexual, que como un sabio señaló:

"La magia sexual conduce a la unidad del alma y la sensualidad, o sea la sexualidad vivificada: lo sexual pierde el carácter de lo sospechoso y menospreciado que sólo se acata secretamente y con cierta declarada vergüenza; por el contrario, es puesto al servicio de un maravilloso gozo de vivir, penetrado por él y alzado a componente de la afirmación de la existencia que asegura felizmente el equilibrio de la personalidad libre".

Necesitamos con urgencia evadirnos de la sombría corriente cotidiana del acoplamiento vulgar común y corriente y entrar en la esfera luminosa del equilibrio magnético del "redescubrimiento en el otro", de "hallar en ti la senda del filo de la navaja", "el camino secreto que conduce a la liberación final

"Sólo cuando conocemos y empleamos las leyes del magnetismo entre los cuerpos y las almas, no serán ya más imágenes fugaces y sin sentido, nieblas que se desvanecen en la luz, todas las palabras sobre amor, sexo y sexualidad

Nos recuerda Samael Aum Weor, que "Obra la magia sexual transfigurando corporalmente y procura una acentuación ideal a lo sexual en el alma. Por eso son capaces de magia sexual sólo los seres que tratan de superar el dilema dualista entre el mundo anímico y el de los sentidos, quienes dotados de íntima 'vela', se hallan absolutamente libres de cualquier especie de hipocresía, mojigatería, negación y devaluación de la vida".

No hay que olvidar lo que Tantra pregona, acéptate tal como eres. Esto es una profunda aceptación. No crees distancia entre tú y lo real, entre lo mundano y el nirvana. ¡No crees ninguna separación! Para el Tantra no existe separación. No es necesario morir. No tienes que morir para renacer, sino transcender, y para ello debes de utilizar tu energía. Por ejemplo, la energía sexual está ahí; es la energía básica —a través de la cual has nacido, con la que has venido. Las células de tu ser, de tu cuerpo, son sexuales y por eso la mente humana gira en torno al sexo. El Yoga lucha contra esta energía; a través de la lucha, creas en ti un centro diferente y cuanto más luchas, más te integras en él. Entonces, el sexo deja de ser tu centro.