Socrates

MORVANE

Estamos en plenos sglo XXI y todavía no podemos olvidar el rol determinante de Socrates para su tiempo. Hay mucho legado que nos dejó que mantienen su vigencia y nos invitan a ser tomados en cuenta en pro de nuestro crecimiento personal. Afortunadamente hay muchas página a for de ñla vida, legado, obra de Socrates que nos permite estar bien informado sobre él, sobre su caminar en ese entorno griego en donde se desenvolvió.

Ya Platón señalaba al respecto, "Doy gracias a Dios por haberme hecho griego y no bárbaro, libre y no esclavo,hombre y no mujer, pero sobre todo por haberme hecho nacer en el tiempo de Sócrates".

Había nacido en el mes de abril, en el día en que los atenienses lustran la ciudad, el día que nació Artemisa. De origen humilde, siempre se distinguió por sus sencillas costumbres, su resistencia al trabajo, su valor a toda prueba y su invariable sentido del humor.

Como le acusasen de feo, responde que esto le servirá como recordatorio para no olvidar que debe embellecer su alma con la sabiduría.

Cuando su esposa Jantipa, que tenía un endiablado carácter, le arrojó en cierta ocasión un cubo de agua gritándole, respondió que así, dominando la fiereza, y acostumbrándose a tratarla, el trato con los demás sería más fácil, y la convivencia con las almas nobles y tiernas una dulce ambrosía.

Habiéndole preguntado si era mejor casarse o permanecer soltero, responde: «Hagas lo uno o lo otro, te arrepentirás».

Como buen filósofo griego, cumplía la enseñanza de «mens sana in corpore sano», y se preocupaba, afirma Diógenes, de ejercitar su cuerpo. Le gustaba especialmente practicar las viriles danzas atenienses

alcione.cl nos recuerda sobre ello, que Sócrates nace en Atenas alrededor del año 469 A. de C. Es hijo de un escultor y una partera. Su origen y su situación económica corresponden a una clase media. Desde temprano muestra afición por el saber. Participa en todas las actividades de los atenienses de su tiempo. Es soldado, y como tal se destaca por
su disciplina, su sobriedad y su valor.
En el área cívica participa como Jurado al menos en dos casos importantes. Pero lo que Sócrates hace, es interesarse por temas tales como: ¿Qué es la virtud? ¿Qué es la justicia? ¿Qué es un buen gobierno?

No tiene una profesión fija y fundamentalmente se dedica a participar en toda suerte de debates callejeros, con las más variada clase de personas.
Por esta actividad que pronto lo hace convertirse en maestro de numerosos discípulos, deja de lado la familia, negocios y la vida normal de cualquiera de sus pares.
Sus discípulos se reclutan entre lo más granado de la juventud de Atenas. Bástenos citar a Platón, Jenofonte, Alcibíades, Critias y otros. No pertenecen a una sola línea de pensamiento: Critias es un conservador, aristócrata que tendrá un rol importante en el regimen tiránico de los Treinta, Platón es de temperamento teórico poético, y Jenofonte era general e historiador. Es un asunto que hay que tener en cuenta posteriormente porque la acusación judicial que deriva en la condena a muerte de Sócrates incluye como cargo el de corromper a la juventud.
Vividor, amigo de sus amigos, Sócrates tiene también un rostro que es el de los hombres de la Ciudad Estado más importante de la antiguedad: vive intensamente las pasiones de su tiempo, comparte más con sus discípulos que con su propia familia, es frecuentemente invitado a cenar con sus amigos, y va siempre vestido con la misma túnica gastada, muchas veces descalzo. Hay sospecha que lo aqueja algún tipo de catalepsia pues es capaz de permanecer inmóvil por espacio de horas sin hablar, al parecer ausente de
este mundo. Testigos hay que dicen que es borrachín y descarado. Las malas lenguas indican que compartió con el propio Pericles los amores de una cortesana muy famosa. Su debilidad por los efebos no hace excepción a los gustos de su época

Por su parte, nueva-acropolis.org.ar, nos reseña que para Socrates, la educación es un apostolado, una sagrada misión que no se puede prostituir con el estipendio que se reciba a cambio. Cómo pagar el hallazgo del sentido de la existencia como no sea con el firme compromiso de ser fiel a este sentido. Sócrates explica que así como se prostituye la mujer (o el hombre) que vende su cuerpo, pero no quien se entrega a quien ama, se prostituye el que enseña, no por vocación de alma, sino como necesidad de subsistencia. Triste venta de una enseñanza que no es tal, pues el conocimiento se trasmite como un fuego, no como un pesado fardo.

Su método de enseñanza es el diálogo sencillo, con palabras y ejemplos que todos puedan entender. El verdadero conocimiento está unido a la Naturaleza, y ésta es simple, eficaz, no aparatosa. Polemiza con los sofistas y los vence con sus propias armas. Pero con sus discípulos, o en el Areópago, dialoga apaciblemente «no tanto para rebatir sus opiniones cuanto para indagar la verdad». Aprende enseñando, pues está junto a quien enseña y camina con él en pos de la verdad.

Para Sócrates, «sólo hay un bien, que es la sabiduría, y sólo hay un mal, que es la ignorancia». Y la sabiduría consiste en el conocimiento de uno mismo, llave que permite el conocimiento del Universo. De ahí la importancia que le daba a la Filosofía Moral, al conocimiento de los móviles de acción de los hombres, al dominio de sí que debe surgir de este conocimiento.

«Sólo sé que no sé nada» es una de sus afirmaciones más repetidas. Cuanto más se sabe más se extiende el horizonte del Misterio. Sabiduría, como diría Confucio, es saber lo que se sabe y lo que se ignora y no confundirlo. Sólo sé que no sé nada es también la afirmación de quien se despoja de las opiniones, de las creencias, para contemplar cara a cara la Verdad.

Cierto mago llegado de Siria, nos cuenta Diógenes, reprobó muchas de las cosas que enseñaba (quizás por tratarse de enseñanzas de los Misterios) y afirmó que esto le originaría una muerte violenta. Efectivamente, fue acusado por los atenienses de impiedad, por introducir nuevos dioses y corromper a la juventud con sus enseñanzas. Prefirió la muerte al destierro, por no querer implorar, como era costumbre, a los jueces.

No perdió, sin embargo, el sentido del humor. Cuando le informaron de que le habían condenado a muerte, respondió: «y la Naturaleza les ha condenado a ellos...».

Su método de enseñanza fue llamado por Platón «mayéutica», es decir, arte de dar a luz, pues en cierto modo actuaba como una partera. Es como un guía que conduce a sus discípulos a través de la caverna de las falsas opiniones para salir a la luz de lo real. Su enseñanza enfrenta al discípulo consigo mismo, con sus propias limitaciones, para que pueda romperlas e ir más allá. Con hábiles preguntas lleva al joven a un grado de tensión interior tal que éste, si da el «salto», descubre o prende dentro de sí la llama de lo cierto. Porque la enseñanza es un Sacerdocio, requiere de la magnética presencia del Maestro, que educe al Guía Interior que todos llevamos dentro. Aunque el fuego duerme en la madera es necesario quien lo prenda, y éste es el Maestro.

Sócrates mantiene la idea que es obligación de cada Ateniense aceptar los deberes y obligaciones ciudadanos que las leyes imponen. Es un hecho que va a la muerte, entre otras razones, porque no desea sustraerse al cumplimiento de la Ley. Pero no aspira a ningún cargo, no tiene ambiciones políticas y siempre está cuestionando a sus conciudadanos, lo cual no es precisamente una manera de ganarse adeptos. Por el contrario, hay gente que lo considera molestoso, por decir lo menos. Otros, un majadero.
Los de más allá, un peligroso y solapado enemigo de la democracia. En efecto, en el aspecto intelectual Sócrates era un verdadero aristócrata, no obstante vestir andrajos e ir descalzo.
Hasta Sócrates los pensadores griegos dedicaron sus investigaciones y esfuerzos a desentrañar los secretos de la naturaleza. Les interesó fundamentalmente el universo físico: ¿qué es la materia? ¿qué es la tierra? ¿qué son las estrellas, el sol, la luna? Se manifestaron inclinados por la física, la geometría y la astronomía.

Con Sócrates empieza la preocupación por los niveles éticos y políticos. Sócrates va por todas partes en forma hasta majadera preguntando a uno y otro: ¿Qué es la virtud? ¿Qué es la verdad? ¿Qué es la justicia? ¿Qué es un buen gobierno? ¿Qué deben estudiar los que aspiran a gobernar?

Sócrates definió su método tomando como base la profesión de su madre y sostuvo que mediante las preguntas él ayudaba a hacer parir las ideas del mismo modo como su madre ayudaba a traer criaturas al mundo.

No cabe la menor duda copmo lo señalan, que se lució incluso en el Ejército ateniense donde ganó fama de sobrio, valiente y resignado.
Buscó por todos los medios posibles hacer que sus conciudadanos tomaran consciencia del peso y la seriedad que reviste la tarea de participar en el Gobierno. Les exigió instrucción y especialización.
Para Sócrates la principal connotación de la Virtud es la vertiente del conocimiento. La sabiduría es la base de la virtud.
No sos soprende por tanto que se diga, que

Valientemente vivió, valientemente murió, fruto de su conocimiento, de la conciencia de ser inmortal, que le hizo responder a sus acusadores:

«Ya es hora de que vayamos, yo a morir