MORVANE

Cuando se adentra en la relevancia, alcance del Zen y sus repercusiones en nuestro crecimiento personal y espiritual, nos encontramos con una gama de reflexiones que invitan a ser tomadas en cuenta, adentrarse en su esencia y animarse a generar todas aquellas acciones que nos permitan desenvolvernos adecuadamente en este plano mientras se nos da la oportunidad de estar.

En esta oportunidad compartimos con los interesados en su crecimiento, en aprovechar las enseñanzas que el zen nos lega, de tomar encuenta las siguients reflexiones que hemos seleccionados en esta oportunidad que se nos permite compartir.

El monje Zen Dr. Vincent Vuillemin nos indica,.que el ser humano ha observado al mundo como un objeto de estudio separado de su propio ser. La realidad del mundo ha sido percibida como una entidad regida por leyes inmutables hasta ahora desconocidas, por leyes que escapan a nuestro conocimiento en este momento, pero cuyo descubrimiento fue considerado inevitable y que dependía sólo de los progresos para alcanzar nuevos medios de observación. Muchas personas participan aún de esta opinión y creen que cualquier realidad puede ser conocida, siempre y cuando los telescopios o microscopios sean lo suficientemente poderosos.
Este acercamiento científico tiene la enorme desventaja de mantener una separación entre ser humano y el universo que lo rodea; lo cual, representa la causa principal de los actuales problemas del mundo en materia de ecología y relaciones humanas. Esta forma de conocimiento se ha impuesto en el transcurso de los siglos a cualquier otra forma de conocimiento y especialmente en las civilizaciones occidentales ha opacado totalmente al conocimiento intuitivo y meditativo, más difundidos durante la Edad Media. Por otra parte, no hay que confundir conocimiento, ciencia y tecnología.

  • El budismo antiguo habla a cerca de multitud de universos que aparecen y desaparecen a través de innumerables kalpas. Como si cada uno de esos universos fuera semejante a una burbuja que crece, explota y desaparece, seguido de otras burbujas. Nosotros sólo podemos conocer nuestra propia burbuja, lo cual no excluye que existan otras que permanecen desconocidas para nosotros, otros universos separados por siempre por la frontera de la nada.
  • El mundo macroscópico que nos rodea está regido por las leyes de causas y efectos. En este mundo, la materia es la materia y las ondas, por ejemplo luminosas, son ondas. Por ejemplo, las olas, las ondas son los movimientos del agua, y el agua es simplemente agua. En cambio, en el mundo microscópico de la física cuántica, las cosas no son tan claras. Se rompe la dualidad a la que estamos acostumbrados en nuestra vida cotidiana. Del mismo modo, estamos acostumbrados a observar sistemas que interactúan, donde la información entre sistemas se transmite, por ejemplo, mediante luz o sonido. Sin embargo, la física cuántica ha demostrado que la dualidad entre ondas y partículas, digamos materia, debería ser superada. De igual forma, la observación de fenómenos inmediatos ha tambaleado nuestras convicciones
  • Cuando se habla de universo, es importante saber si se está hablando de nuestro universo o del conjunto de todos esos universos sin conexión. A la vista de estas consideraciones, es probable que el ser humano pueda comenzar a percibir una infinidad mucho más inmensa de lo que lo consideró hasta ahora. Se dice que el universo del zen es infinito. Este infinito ha sido presentido desde los tiempos más remotos. A partir de nuestro siglo, esta percepción puede ser enriquecida por la lógica científica. Esta percepción nació en primera instancia de la intuición generalizada del mundo de Buda.
  • A lo largo del tiempo, los Maestros zen han afirmado siempre que la materia es los fenómenos (el electrón la onda) y que los fenómenos son la materia (la onda el electrón). La naturaleza fundamental de todas las cosas, materia, fenómenos, es el vacío, llamado ku. Todas las cosas, todos los fenómenos, incluso los fenómenos de la mente, en esencia, permanecen en potencia en ku, provienen de ku y regresan a ku. En este sentido, no existe en nuestro universo más que fenómenos, no existe ningún noúmeno. La materia misma es un fenómeno y carece de existencia intrínseca; su propia esencia es ku. Ku, aunque no se pueda traducir literalmente, quiere representar en palabras, el vacío potencialmente habitado por toda energía o materia, que vienen a ser lo mismo desde la conocida ecuación de Einstein E=mc2. Hoy en día en física, se habla de vacío y de campo, lo que en esencia es la misma cosa.
  • En física de partículas, cuanto más tratamos de comprender los fundamentos de la materia, más nos encontramos con lo que podríamos llamar el vacío. El vacío está habitado por campos interactivos que se materializan cuando son atravesados por un grano original, o por un grano de luz o por una perturbación energética. De alguna manera se polariza. Un campo es el concepto científico de ku, del que habla el budismo desde los tiempos más remotos. El concepto de partículas u ondas es reemplazado por el de campos. Del mismo modo que ku no puede observarse en sí mismo, tampoco los campos, sin embargo, se manifiestan de diferentes maneras según el método de observación, o según la manera en la que son proyectados en nuestro mundo macroscópico
  • La esencia de esta nueva física ya estaba contenida en la intuición de los Maestros zen. Hoy en día, el acercamiento intuitivo y científico se están reuniendo; el uno inmediato, completo y expresado mediante imágenes; el otro la verificación mediante observaciones realizadas en nuestro mundo real de cada día. El acercamiento del zen ha sido el acercamiento directo e intuitivo a ku; el acercamiento científico, después de numerosas observaciones, deducciones y contradicciones ha resuelto, ha encontrado por otro camino el mismo concepto.
  • El surgimiento de un nivel de realidad donde las contradicciones son superadas, naturalmente conciliadas, es esencial. Desde siempre, éste nivel de realidad es parte de la esencia del conocimiento en el budismo. Durante zazen, la aparente dualidad entre cuerpo y espíritu se supera mediante una conciencia integrada cuerpo-espíritu. Este acercamiento intuitivo e integrado se convierte en un ingrediente esencial de nuestra forma de ver las cosas en la vida cotidiana. Vivimos, y en consecuencia, podemos decir que nuestro tiempo fluye, pero igualmente vivimos únicamente a cada instante. Si permanecemos en un único nivel de realidad, no podremos reunir ambos. Durante zazen esta contradicción desaparece, la conciencia del tiempo y del instante se unifican. Se trata de un acercamiento integrado al mismo tiempo de sí mismo y del mundo del que formamos parte, inmediato, espontáneo y directo. Un acercamiento en el que uno mismo y el mundo que nos rodea están reunidos, unificados. Por otra parte, ésto representa la única vía, la única esperanza para el ser humano, la esencia de la ecología, el respeto y la compasión por todos los seres.
  • En física, el tiempo ha sido limpiado de todo lo que lo le hace importante para nosotros, su concepto se ha simplificado completamente, formalizado, matematizado.En física el tiempo carece, por ejemplo, de dirección; el pasado y el futuro no existen. Además, las ecuaciones de la relatividad general son simétricas con respecto a la variable tiempo. Éste es un tiempo extremadamente pobre en relación con el que vivimos y la ciencia tuvo que realizar un esfuerzo considerable a fines del siglo XIX para restablecer su irreversibilidad
  • En nuestro mundo el tiempo se ve transcurriendo en un único sentido. Hasta estas últimas décadas el tiempo era considerado en las sociedades occidentales como una entidad absoluta. El tiempo, o más bien su medida, está exactamente definida. Sin embargo, por un lado, en el siglo XIII el Maestro Dogen habló del ser-tiempo, es decir, expresó el hecho de que fuera de los seres, de nosotros mismos en particular, o de forma más general de la presencia de materia, el tiempo no existe de manera absoluta. El tiempo está completamente unido a los seres. Por otro lado, ya en nuestro siglo, Einstein demostró que el tiempo es un concepto relativo, que depende del punto de referencia desde el cual lo observamos y de las masas presentes. El tiempo ha caído en picado de su pedestal de variable absoluta.
  • En la nada absoluta (llamada kakunen musho en los textos zen), el tiempo no existe, primera cosa. En este sentido, hablar del principio de nuestro universo se refiriere únicamente a un concepto inexacto de tiempo absoluto y no de tiempo relativo, porque la distribución de las masas en el interior de nuestro universo está en constante cambio. En este sentido se podría decir que nuestro universo ha surgido de la infinidad del tiempo, que nuestro universo y su tiempo han nacido a la vez, como se acostumbra a decir. En el budismo el concepto de tiempo que separa el nacimiento del universo de su desaparición, es muy vago, y corresponde a la idea de kalpa. Por otra parte, siendo también un kalpa un parpadeo del ojo de Buda, es evidente que no tiene contenido real o mesurable de manera absoluta. De todas formas, ésto no impide, que en nuestra época, en nuestra vida, podamos hablar del tiempo transcurrido, medido, por ejemplo, por el desplazamiento de las agujas de un reloj
  • Negar la impermanencia de todas las cosas es, ciertamente, una fuente de sufrimiento para el ser humano. Por otro lado, los conceptos fundamentales de la física cuántica nos permiten ver a todas las cosas como en un constante cambio, en una interacción mutua, unidas unas a otras, como los seres humanos lo están los unos a los otros y al mundo en el que viven.
  • Por último queremos invitarlo a reflexionar el cuento: La muñeca de sal.
    Una muñeca de sal recorrió miles de kilómetros de tierra firme,
    hasta que, por fin, llegó al mar.
    Quedo fascinada por aquella móvil y extraña masa, totalmente distinta de cuanto había visto hasta entonces…..
    ¿Quién erres tu?, le preguntó al mar, la muñeca de sal.
    Con una sonrisa, el mar le respondió.
    "Entra y compruébalo tu misma".
    Y la muñeca se metió en el mar.
    Pero, a medida que se adentraba en él, iba disolviéndose,
    hasta que apenas quedó nada de ella.
    Antes de que se disolviera el último pedazo,
    la muñeca exclamó asombrada...
    ¡¡Ahora ya sé quien soy¡¡